LINO: El lino es una fibra natural de origen vegetal, utilizada desde hace siglos en la confección textil. Es resistente y perfecta para el verano, porque resulta fresca y ligera, pero tiene un pequeño inconveniente: su escasa elasticidad, que es la razón de las conocidas y naturales arrugas del lino.

Si una prenda es confeccionada a partir de una tela cuya composición es de 100% lino o con una alto porcentaje de dicha fibra, se debe cuidar de manera especial. Es por ello, que es muy importante tratarla según las indicaciones del fabricante. De lo contrario, la prenda puede verse afectada, desformándose o disminuyendo su tiempo de vida útil. 

 

 

LAVADO: Debes lavar siempre con agua fría, porque esta fibra con el calor se podría encoger y deformar. Usa jabón neutro o un detergente para prendas delicadas. Si optas por el lavado a máquina, es buena idea proteger la prenda con una bolsa o malla de tela, para evitar roces y rasgaduras. Elige un ciclo corto delicado y evita el centrifugado.

 

SECADO: El secado debes hacerlo de manera horizontal, por que si cuelgas la prenda puede sufrir alguna alteración en su largo o ancho. Lo ideal es poner una toalla y sobre ella, la prenda estirada. No seques la prenda directa al sol, ya que puede sufrir decoloraciones y quedar manchada.

 

PLANCHADO:  El planchado es ideal que lo hagas con la prenda en un estado húmedo, no mojado. Si la prenda ya está seca puedes humedecerla con un rociador. Para que las arrugas salgan de manera más fácil es importante que humedezcas la prenda. Te recomendamos que uses un paño sobre la prenda para que no tenga contacto directo con la plancha y así evites marcas y quemaduras.

Generalmente, las planchas traen la opción de lino, que mantiene la temperatura adecuada para planchar. El lino tiene buena resistencia a la temperatura entre 140º-210ºC.

* Recuerda siempre planchar la prenda por el reverso.